Importaciones aumentaron en el 2016

Por: Annette Planells

El miércoles 1 de agosto en Sal y Pimienta, tuvimos de invitado al exministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA), el Dr. Jorge Arango.

Poco antes de la entrevista, salió publicado el Knockout de Flor Mizrachi, en el cual entrevistó al Ministro Arango. Al leerlo, me sentí plenamente identificada porque comparto las preocupaciones políticas y sobre el sector agropecuario que manifiesta el Ministro Arango. Luego salieron las reacciones de los Ministros, quienes, entre otras cosas, lo acusaban de haberse favorecido con la importación de maíz para sus negocios. Por esta razón decidí estudiar las importaciones del 2009 al 2017 para diferentes rubros. Lo que encontré no solo desmiente las acusaciones contra el Ministro Arango, sino que evidencia un problema con las importaciones que les quiero compartir.

En mi vida anterior, como le digo ahora que estoy en política, me dediqué al sector agropecuario por más de quince años (en realidad 20 pero no quiero tirar la cédula). Primero acompañé a mi esposo en sus aventuras agropecuarias, sembrando cebolla, pimentón, tomate y hasta moras para un experimento con la GREXPAN para incentivar la producción de productos no tradicionales. Posteriormente pusimos una empresa de distribución de fertilizantes, FERTITEC, donde trabajamos asesorando y vendiendo a productores de arroz, caña, maíz, ganado, hortalizas y otros. Fue una experiencia que atesoro porque me permitió aprender y conocer gente maravillosa, trabajadora y comprometida con su labor.

Viví de primera mano el impacto que tienen las importaciones en los negocios agropecuarios, que si bien son necesarias para complementar el consumo nacional, abaratar costos, estimular la competencia y cumplir con los acuerdos internacionales, en exceso y a destiempo van acabando con una actividad que además tiene la capacidad de permear recursos a los sectores más pobres y apartados del país.

Por esto me sorprendió lo que encontré: las importaciones de maíz, carne, cerdo, cebolla y leche, han tenido un enorme incremento después de la salida del exministro Arango en 2016. Esto requiere una rigurosa investigación y un compromiso por parte del gobierno de revisar y corregir. Si bien debemos mejorar la competitividad del sector, lo único que logra este incremento desproporcionado es quebrar a nuestros agricultores y seguir reduciendo esta actividad.

Llevamos muchos años escuchando sobre la falta de competitividad de nuestro sector agropecuario, y en efecto su aporte al PIB ha ido disminuyendo, perdiendo importancia a través de los años.  Esto, más que un problema, es una enorme oportunidad. No hay nada que nos impida alcanzar el éxito de nuestros vecinos Costa Rica y Colombia, donde la actividad agropecuaria es vista como un negocio rentable, que reparte utilidades y garantiza acceso a alimentos más baratos para el consumidor.

Se puede lograr. Hace falta una estrategia integral y un compromiso serio y consistente por parte de quienes siempre prometen rescatar al sector, pero terminan aplicando más subsidios sin objetivos e importando sin control.

 

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